domingo, 27 de noviembre de 2011

Teatro


Corrí con desesperación a su encuentro, desde la ultima vez no hablamos de nada mas que cosas triviales, 
el pasar de los días, comer, beber, dormir, de eso trata la vida, temas sin interés mas que rellenar espacio y tiempo
vivíamos en mundos distintos, tu en tu lucha por ser una mujer exitosa, y yo en mi lucha por ser un buen fracasado.

historias por contar, sonrisas a regalar, besos nunca dados, manos entrelazadas.
al consumirse los segundos se consumía la pasión, saber de ti, que sepas de mi. 
mas que las tontas preguntas de siempre, eran confesiones de dos corazones  desnudos.
hechas por medio de caricias y palabras mudas.

y en mi mano, no había mas que una copa con vino, pero no contuve la gracia de alucinar con tu cuerpo.
y con el correr de la arena por el cuello de tu viejo reloj de arena, souvenir de ese reciente  viaje.
se callaba la distancia, finalizaba el viaje de tu piel hacia mis dedos, de mis labios a tu cuello.

Sin palabras nos miramos y perdiendo la sonrisa comprendimos. ni eras tu quien creí, ni era yo quien  creías.
Y con el correr de gotas de lluvia sobre la ventana de aquella equivocada habitación de hotel.
encendí la luz y  observe, que me observabas como a un ladrón. yo tomaba tu mano aun
Ciertamente mas pequeña que la de ella. sus labios mas gruesos, tus ojos mas claros.
y la pena te ocupo y el terror me acobijo.. había amado a alguien como nunca en la vida. 
pero al cuerpo mas ajeno a mi, y la cara menos conocida.

Cuentan que el vino te puede hacer mal, si lo bebes solo en una noche de soledad, y esperando alguien para amar.
y lo unico que en esa habitacion era realmente lo que pensaba. era aquella botella de Chateau Margaux. 
sobre la mesa de noche. entre tu ropa y la mia.  entre tus ganas perdidas de ver a tu prometido.
y mis nuevas preguntas sobre que hacer con ella cuando nunca me hizo sentir lo que habia sentido contigo.

28 enero. 2010

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